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lunes, 19 de septiembre de 2011

Las 10 cosas más surrealistas de nuestra urbe… según extranjeros

Para Laura Mcquarrie, uno de los aspectos más surrealistas es el hecho de que numerosos negocios ostenten nombres en inglés, como si existiera una idea equivocada de que el idioma sajón es in, mientras que la belleza del castellano resulta out.
Homero Bazán
EL UNIVERSAL
Los capitalinos ya no los vemos, son detalles que diariamente están frente a nosotros, pero que ignoramos, como quien cruza mil veces un mismo camino o escucha hasta el cansancio una canción.
Quienes han llegado a vivir a la ciudad, provenientes de otros países, son los que descubren aspectos que para nosotros ya pasan desapercibidos, por ello, este día presentamos las 10 cosas más surrealistas de nuestra urbe, de acuerdo a los correos de nuestros lectores extranjeros.
1.— Para Laura McQuarrie, de Canadá, uno de los aspectos más surrealistas de nuestra urbe es el hecho de que numerosos restaurantes, cafeterías, salones de belleza, tiendas de ropa, pastelerías y negocios de todo tipo, ostenten nombres en inglés, como si existiera una idea equivocada de que el idioma sajón es In, mientras que la belleza del castellano resulta Out.
2.— Ana Moreira, de España, considera bastante surrealista que en la mayoría de los negocios de la ciudad de México no se pida una identificación oficial junto con la tarjeta de crédito o débito con la que se va a realizar una compra.
3.— Al lector Tano Masashi, proveniente de Japón, le sorprendió encontrar la Alameda Central repleta de estiércol, y le pareció más surrealista aún que este proviniera precisamente de los caballos de los policías turísticos vestidos de charro, colocados supuestamente para dar la bienvenida al turismo. “Realmente con ese olor y mal aspecto que otorgan a tan bonito parque, no dan muy buena bienvenida”, afirma.
4.— Olga Lago, también de España, considera muy surrealista que en las llamadas horas pico, de entre 6 y 8 de la noche, existan menos unidades en circulación tanto del Metro como del Metrobús, aspecto que ya habíamos mencionados en columnas anteriores.
5.— Para Patricia Carrasco, de Perú, donde los trabajadores de servicios reciben sueldos y tienen prohibido recibir dinero extra, resulta surrealista el gran número de propinas que se tienen que desembolsar todos los días en la ciudad de México, desde el empacador del super, el “viene viene”, el despachador de gasolina, etcétera, que anualmente merman de nuestros ingresos una importante cantidad.
6.— Stephen Stahl, del Reino Unido, opina que el tema de los “viene viene” y su relación con la policía resulta lo más surrealista de nuestra urbe. “Las grúas no se llevan vehículos que están dentro del territorio de un “viene viene”, aun cuando estén mal estacionados, y si en cambio los de otros ciudadanos, es increíble”, asegura.
7.— Para Isabel Morales, también de Perú, donde existen reglamentos para multar a los conductores que toquen el claxon innecesariamente, resulta surrealista que en nuestra urbe los conductores hagan uso de este instrumento, incluso cuando un conductor les está cediendo el paso a peatones de la tercera edad.
8.— Marguerite Dujon, de Francia, quien con su novio mexicano utilizaba el servicio de Ecobicis, considera surrealista que se mande a los ciclistas a las calles sin existir vías ciclistas que abarquen la mitad de los lugares donde se promueve este servicio. “Estuvimos a punto de ser atropellados dos veces, fue muy grave”, menciona.
9.— El tema del grafiti es algo surrealista para Torunn Clarkson, de Noruega, quien se sorprende de que los vecinos del Distrito Federal, cuyas casas son atacadas por el vandalismo de la pintura, las dejen así meses e incluso años, afeando el entorno de su colonia
10.— Finalmente, María Bessete, de Italia, le parece surrealista que numerosos parques del DF se usen como tiraderos de basura, o que algunos estén secuestrados por los perros, como el Parque México, de la Condesa, donde una gran área de arena roja se ha convertido en el baño de cientos de canes. “Lo malo es que luego ahí juegan niños pequeños, es inaudito”, asegura.

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